COCINAR ES FACIL

Sin horno de leña es difícil hacer un cochinillo asado así.

Mi padre decía que para comer sólo hacen falta dos cosas: tener hambre y comida.

Esta reducción simplista se entiende por los tiempos que le tocó vivir pero hoy no podemos prescindir de ponerle más calificativos al término comida: apetecible, sabrosa, saludable, variada, etc. etc.

Debo reconocer que la cocina nunca ha sido una de mis grandes aficiones. Me refiero a cocinar porque comer cosas ricas, eso siempre me ha gustado.

Las circunstancias de la vida propiciaron que no tuviera que dedicarme a ello pues cuando dejé la casa de los padres, la que fue mi esposa se convirtió en una muy buena cocinera. Por eso nunca necesité meterme en la cocina y las contadas veces que lo hice fueron un rotundo fracaso.

Si compras el marisco ya cocido, esto si que es FACIL.

Cuando empecé a vivir sólo, hace 10 años, pensé que no necesitaba cocinar pues seguiría comiendo el menú de cualquier restaurante próximo a mi trabajo  y para las cenas y fines de semana los platos preparados eran mi mejor recurso.

Sin embargo la familia y los amigos me insistían para que cocinara, que era mucho más saludable. Además siempre añadían COCINAR ES FACIL.

La verdad es que con el tiempo me cansé de los platos preparados y de la comida de los restaurantes y me dije. ¿Por qué no? Voy a aprender a cocinar, si todo el mundo dice que COCINAR ES FACIL.

Una paella de encargo también resulta apetecible.

Así que manos a la obra. Me compré una olla Super rápida, la revista Cocina Fácil y me puse a buscar recetas en internet que se adaptaran a mis gustos.

Lo primero que descubrí es que en las recetas de cocina hay palabras que no significan lo que tú crees y otras que directamente no sabes lo que es. Así que es importante aprender primero el vocabulario de cocina y conocer el significado de palabras como caramelizar, brasear, blanquear, papillote, desglasar, desleir, pochar, asustar, reducir, juliana, fumet, pellizco etc. Por eso concluí que es mejor leer la receta el día anterior para evitar sorpresas y preparar los ingredientes con antelación. PERO COCINAR ES FACIL

Cientos de recetas en LECTURAS COCINA FACIL

Con el nombre de algunos ingredientes también hay que tener cuidado, pues a veces un mismo alimento se le llama de distintas formas y no lo encuentras en el super. A mí me ha pasado con el sésamo, el jarrete, la berza y con los huesos para caldo que todavía no consigo hacer coincidir los que encuentro en el super y los que me ponen en las recetas. PERO COCINAR ES FACIL.

Otra cosa que hay que tener en cuenta es que hay recetas de mala calidad pues en algunas la  cantidad y peso de los ingredientes no están debidamente proporcionados. Todavía recuerdo cuando quise hacer un puchero y no me cabían en la olla la cantidad de ingredientes que me indicaba la receta. ¿Y ahora qué hago? ¿Qué dejo fuera? ¿O tengo que volver a sacar todo e ir echando la mitad de cada cosa? Lo que hice fue romper la receta y marcarla como indeseable. También pasa que algunas recetas son tan largas y dan tantas explicaciones que se olvidan de explicar paso a paso el orden de ejecución. Para los que ya tenemos déficit de memoria y necesitamos leer lo siguiente después de cada paso, las explicaciones excesivas intercaladas son un obstáculo. Pero COCINAR ES FACIL.

La tortilla de patatas es un clásico que hay que preparar. Esta estaba buena.

Otra cuestión que es importante son la intensidad del fuego y el tratamiento dentro de la sartén o cacerola. Son aspectos que en muchas recetas no se explican o se explican de forma ambigua y no es fácil acertar. Cuando te dicen que le des la vuelta cuando ya esté hecho y tú no sabes si ya está hecho, tienes un problema. Cuando te dicen que añadas algo, si te lo pide el plato, tienes un problema porque no sabes cuando el plato te pide. Cuando te dicen que pruebes y rectifiques de sal y pruebas y está salado y no te dicen como rectificar, tienes un problema. PERO COCINAR ES FACIL.

Para facilitar las cosas todas las recetas te indican los tiempos de elaboración en cada paso pero tampoco te puedes fiar. Son tiempos aproximados, porque influye el nivel del fuego, la calidad y frescura del alimento, etc. Así que si ves que se está quemando y todavía le faltan 5 minutos según la receta,  mejor lo apartas del fuego. Más tiempo de fuego no mejora el resultado. Que me lo digan a mí. Lo mejor es probarlo siempre antes. Claro que si eres como yo, que siempre he odiado la comida demasiado caliente, lo de probar no es un plato de gusto. Me cuesta averiguar el sabor de un plato con la lengua achicharrada. Pero COCINAR ES FACIL.

Este arroz recibió el aprobado. A veces salen bien las cosas.

Y si al final te sobra o te falta algún ingrediente no te preocupes. Igual que cuando desarmas un aparato y al volverlo a armar te sobran piezas y si funciona no hay problema. Pues lo mismo cuando te sobre o te falte algún ingrediente si se puede comer el plato que has preparado no hay problema. Eso sí revisa la receta para comprobar donde está el fallo y que no te pase de nuevo. Yo me he encontrado bastantes recetas que te incluyen ingredientes y luego no te dicen cuando usarlos.

Por eso concluyo que para ser un buen cocinero o cocinera se necesitan cualidades, conocimiento y experiencia.

Pero no hay que desanimarse. COCINAR ES FACIL

ARTACHO Y ADJUNTOS

Imagen obtenida en www.misapellidos.com

A los Artacho nos gusta nuestro apellido. Suena bien, no es frecuente, y nos hace sentir diferentes. Es más fácil que nos recuerden y “según concluye un estudio realizado por científicos de las Universidades de Alicante, Murcia y la Carlos III de Madrid, las personas con apellidos poco comunes tienen más posibilidades de tener éxito social que las que tienen nombres de familia usuales”.

Y eso que a veces nos encontramos en situaciones incómodas, como cuando nos cambian el apellido en comercios, agencias o al realizar trámites de cualquier tipo. Yo me he encontrado en albaranes, facturas y hasta en algún documento oficial Altacho, Artucho, Arteche, Arpacho y un sinfín de palabras más que sería largo enumerar. Por más intentos que hago de deletrear bien el apellido, sobre todo por teléfono, en muchas ocasiones me encuentro con el apellido alterado.

También es frecuente que te pidan explicaciones sobre su origen y en mi caso como soy Artacho Artacho algunas personas me comentan “qué casualidad, un apellido tan raro y encima repetido” y se quedan mirando esperando una explicación. Yo les sonrío con mi mejor falsa sonrisa y les digo “ya ve”.

Claro que si me preguntan si se escribe con hache o sin hache, vuelvo a sonreír y les contesto: “con hache porque si no, sería ARTACO”.

El mejor exponente de lo orgullosos que nos sentimos de nuestro apellido es sin duda el primo Pepe de la Tía Vitoria de Gerona. Todavía recuerdo con simpatía la última vez que nos vimos, que no se cansaba de repetir ¡¡¡Artachos, bien!!!,  ¡¡¡Artachos, bien!!!, ¡¡¡Artachos, bien!!!.

En un viaje a Munich para celebrar el 60 cumpleaños de mi hermano Pepe, nos juntamos un nutrido grupo de Artacho, acompañados de sus parejas. Allí escuché en varias ocasiones como Domingo, el marido de mi sobrina Irene, acuño la palabra ADJUNTOS, cuando quería referirse a los que no eran Artacho.

A veces cuando se creaban corrillos en el que los hermanos contábamos nuestras batallitas y los que no eran Artacho corrían el riesgo de bostezar, Domingo, con el buen humor que le caracteriza decía: “Los Adjuntos que se vengan para acá”, y formaban un nuevo corrillo, sin duda más divertido para ellos.

Pero no quiero que este sentimiento de aprecio a nuestro apellido se pueda malinterpretar y que alguien pueda pensar que nos consideramos mejores.

Por eso hoy quiero destacar a esas personas que acompañan a los ARTACHO. Son mujeres y hombres que en la mayoría de los casos han sabido complementar con sus parejas. Que han apreciado las capacidades de los ARTACHO, pero también han aceptado nuestras carencias. Son personas que cuando es necesario hablan por nosotros favoreciendo la comunicación, que preguntan cuando no preguntamos, que nos comprenden, que están pendientes de aquello que se nos olvida, que alegran nuestras fiestas y reuniones, en definitiva que los ARTACHO seríamos peores personas sin ellas.

Es por lo que termino este escrito diciendo: VIVAN LOS ADJUNTOS

CUATRO BODAS DE UN FUNERAL

Mi madre falleció en 2010 y mi padre en 2012. Tras el fallecimiento de mi padre algunos pensábamos que, al desaparecer el nexo que nos unía a todos, podría llegar a enfriarse la relación familiar, sobre todo entre los que vivíamos más alejados.  

Además no veíamos en el horizonte próximo ningún acontecimiento extraordinario como una boda o similar que pudiera volver a reunirnos a todos juntos. La última boda había sido la de Susana en 2002 y de eso ya hacía diez años. Los candidatos que la seguían no mostraban ningún interés por dar ese paso y cada vez que se les preguntaba decían: ¿eh?, ¡uf!

Por eso durante los trámites legales para el reparto de la herencia, todos los hermanos acordamos reservar  un dinero para juntarnos todos los miembros de la familia (hijos, nietos, biznietos y adjuntos),  compartiendo una comida. Estábamos seguros que los abuelos lo hubieran aprobado y estarían felices,  pues siempre disfrutaban mucho cuando nos reuníamos todos.

La comida se celebró y a ella asistieron casi todos los invitados. (Creo recordar que sólo faltó Domingo, el novio de Irene que se encontraba trabajando fuera de España). Si no he errado en la cuenta asistimos 33 personas y la comida transcurrió en un ambiente alegre y festivo. A los postres hicimos un brindis y una breve alocución recordando a los abuelos fallecidos y la emoción puso un nudo en la garganta de algunos.

Tras el brindis, pidió la palabra mi sobrina Mari Paz y nos anunció de forma solemne pero con una gran sonrisa que al año siguiente se casaba. Aplausos y gritos de júbilo fue la reacción que provocó dicho anuncio. Por fin una boda en la familia.

A continuación mi hija Vanesa pidió la palabra y, sin dar tiempo a las señoras para que fueran pensando qué traje se iban a poner, anunció que ella también se casaba al año siguiente. Nuevamente los aplausos, los gritos de júbilo y las risas se adueñaron del local. Si estábamos penando por bodas pues ya teníamos dos.

Pero aquí no acaba la historia, cuando estábamos asimilando que se nos presentaba un año “movidito” con dos bodas a la vista, mi hijo Juan Carlos anuncia que él también se casaba al año siguiente.  Tras la sorpresa inicial otra vez las risas, los aplausos, los parabienes y alguna cara de incredulidad. ”Esto ya es demasiado. Si me lo cuentan no me lo creo, tres bodas en el mismo año”, se oía decir.

Es fácil imaginarse el ambiente tras estos anuncios, todos en corrillos, hablando y riendo. De repente se oyen gritos de nuevo y voces pidiendo silencio. Entonces mi hermano Manolo anuncia que él también se casaba el año que viene.

Dejo a la imaginación del lector que se haga una idea de la situación, pues ya no encuentro palabras para describirla. CUATRO BODAS,  CUATRO BODAS, CUATRO BODAS, CUATRO BODAS.

En efecto en 2013 se celebraron las cuatro bodas y pudimos contarlo. Bueno yo lo cuento ahora y todavía me sonrío.

MI HERMANO MANOLO

Nació en Antequera (Málaga), el 22 de Febrero de 1939, aunque en su DNI aparecía como fecha de nacimiento el 2 de Marzo. Nació en la casa familiar, como nacían en aquella época la mayoría de los niños y tardaron más de la cuenta en inscribirlo en el Registro Civil. Para librarse de la multa le cambiaron su fecha de nacimiento.

Su infancia y adolescencia fue muy dura. Como se suele decir, si duras son las guerras más duras son las posguerras. Además fue el primer hijo y en aquellos años a los padres noveles se les decía que a los niños había que criarlos con el pan en una mano y la vara en la otra.

Mi hermana Mari todavía recuerda los golpes que le daban por hacer las travesuras propias de la niñez. Con 10 años el padre se lo llevó al cortijo para que echara una mano, pues faltaba demasiadas veces al colegio y eso no podía ser. Allí aprendió a leer y a escribir de la mano de un cortijero de Mollina que sentía compasión por él.

La gran diferencia de edad con sus hermanos menores varones le impidió compartir con nosotros vivencias y aficiones. Le veíamos como un segundo padre y en algunas  ocasiones pretendió ejercer ese rol.

Cuando se enteró que iba a nacer Carlos, el benjamín de la familia, se llevó un gran disgusto porque sentía vergüenza. Su novia Antonia, la que sería su mujer,  contaba que le dio la noticia en estos términos:

 —Tengo que darte una terrible noticia de mis padres—dijo en tono apesadumbrado.

— Mi madre está embarazada— añadió tras una pausa

—¿Y cuál es el problema?¿Acaso no es de tu padre?—le respondió ella

—Pues claro que es de mi padre. ¿Pero tú ves normal que con la edad que tiene mi madre se haya quedado embarazada?

—Pues tener hijos en el matrimonio yo lo veo normal—le contestó, zanjando la conversación.

Corría 1963, mi madre tenía entonces 45 años y mi hermano 24. La educación sexual que había recibido hasta entonces era nula y todo lo relacionado con el sexo era pecaminoso.

Cuando pienso en él veo a un hombre luchador y sufridor. Luchó para superarse en la vida y conseguir lo mejor para que no les faltara nada a su mujer y sus hijos. Y lo logró.

Pero también sufrió mucho. Se sentía menos querido por sus padres y hermanos y ese sentimiento le alejaba de los hermanos. Su mujer estaba delicada de salud y con demasiada frecuencia debían acudir a médicos y hospitales.

Cuando se jubiló se le veía feliz, dedicaba parte del tiempo a sus aficiones y nos enseñaba con orgullo sus creaciones de marquetería. Fue un magnífico abuelo y sus nietos le adoraban.

Pero la vida fue cruel con él. Cuando enviudó llegó el cáncer. Y siguió luchando. “No voy a permitir que me lleve sin luchar”, me decía. Y así estuvo 5 años. Luchando y sufriendo hasta el último minuto. Menos mal que tuvo a su lado a Agueda , una mujer valiente que fue su sostén en esos duros años. “Sin ella no hubiera aguantado tanto” nos decía a los hermanos.

Hace seis años que se fue y sirvan estas líneas para recordarle con cariño.

P.D. El pasado 5 de Diciembre de 2020 falleció Agueda, la que fue su compañera durante los cinco últimos años de su vida. Descanse en paz.

COMO CAMBIAN LOS TIEMPOS

En esta foto del 7 de Octubre de 1967 el único que falta soy yo que ya me había ido a estudiar a Córdoba

Desde que Levi Hutchins, relojero norteamericano, inventó el despertador en 1787 ha llovido mucho. Hasta entonces la luz del sol o el gallo madrugador eran el método más usado para pasar del dulce sueño a la dura realidad.

Ahora simplemente con decir buenas noches los altavoces inteligentes te dicen el tiempo, te recuerdan tu agenda, te preguntan a qué hora quieres que te despierten y te desean buenas noches.

Con sólo decir buenas noches te ayuda a organizar tu vida.

Recuerdo cuando era niño que en mi casa para despertar por la mañana había un reloj con una potente campana. Todas las noches era el  mismo ritual; mi padre le daba cuerda al reloj y actualizaba, si era necesario, la hora a la que debía sonar. Por la mañana el ruido infernal de la campana sonaba de forma interminable y mi padre no lo paraba hasta que se levantaban los que tenían que ir a trabajar. (Si no me crees que el sonido era infernal visualiza el video y verás y oirás que no miento).

Comprueba el sonido de la campana y entenderás por qué el reloj es inolvidable.

Cuando llegaron los primeros despertadores a pilas, el reloj fue quedando en desuso y se quedó como un elemento más de decoración en aquel mueble lleno de fotos y de recuerdos.

Con el paso del tiempo mi odio al reloj se transformó en apego y recuerdo que le dije a mi madre que no se desprendiera del reloj, que lo quería para mí y que era la única herencia que deseaba. Mi madre me contó que ese reloj fue un regalo de su padrino Enrique Campos que lo había montado en 1925 y con los datos que me dio escribí una nota que pegué en la base del reloj. Cuando me fui de casa mis padres me entregaron el reloj y todavía permanece expuesto en un rincón de mi casa.

El otro día me fijé en el reloj y al levantarlo descubrí la nota que tenía pegada en la base y que ya no recordaba, la despegué, la desdoblé y al leerla me vinieron estos recuerdos que he relatado y pensé, como decían nuestros mayores “Cómo cambian los tiempos”

70 AÑOS

El 1 de noviembre de 2019 mi hermana Carmen cumplió 70 años. “casi ná”. Y lo bueno es que los demás vamos detrás (bueno alguna va delante). Quiso celebrarlo por todo lo alto y nos invitó a parte de la familia y a algunos amigos a una fiesta que resultó entrañable. Es que 70 años no se cumplen todos los días.

Sus hijas, Susana y Mari Paz nos pidieron a todos los asistentes que le hiciéramos un regalo especial, escribiendo un breve texto, acompañado de una foto, relatando sentimientos o experiencias de nuestra vida, inspiradas en nuestra relación con Carmen. Con esos textos confeccionaron un libro que le fue entregado en la fiesta.

Se leyeron alguno de esos textos y las emociones brotaban por doquier pues se percibía que salían del corazón.

Con su permiso reproduzco mi escrito y la foto que le acompañaba.

Hola hermanita:

Leí una vez que los lazos de la infancia se sueltan cuando emprendemos nuestra vida adulta y nos alejamos del entorno familiar; el tiempo que todo lo suaviza y tempera nos permite reanudarlos al cabo de los años y potenciarlos con mayor firmeza«.

Pues sí eso es lo que me ha pasado contigo, que tras muchos años de relaciones templadas estamos viviendo ahora con mayor intensidad esa relación fraternal que siempre ha existido.

Siempre te he visto diferente a los demás hermanos y llegué a pensar y decir que tú no parecías Artacho. Pero en el viaje que hicimos sólos y juntos a Benidorm a pasar una nochevieja con Carlos, Pepe y otros miembros de la familia, me di cuenta que claro que

eres Artacho y que las diferencias que yo percibía en ti mejoraban  a los Artacho.

Porque tu inconformismo, tu curiosidad y la ingenuidad que desprendes en muchas ocasiones lo combinas muy bien con  la paciencia, la generosidad, el saber escuchar y la serenidad que yo atribuyo a los Artachos.

Decía Confucio que “Todos tenemos dos vidas. La segunda empieza cuando nos damos cuenta de que tenemos sólo una.  Yo sé que ya hace mucho tiempo que estás viviendo tu segunda vida, porque como Sabina, no cumples 70 años. Cumples treinta más cuarenta

Nací detrás de ti, crecí detrás de ti y en otras facetas de la vida he seguido tus pasos. Por eso he elegido esta foto para que sepas que siempre estaré detrás de ti, por si me necesitas.

DETRAS DE TI

Muchas felicidades en tu cumpleaños.

Rafa

CARTA A MI PADRE

Unos días antes de fallecer mi padre,  mi hermano Pepe le escribió una carta que fue leída en su funeral. Es una carta que resume muy bien su vida y que suscribo en su totalidad.

La publico para que  siga viviendo en nuestro recuerdo como el gran hombre que fue.

Carta a mi Padre

Si, me siento orgulloso de Tí, has jugado dos Partidas y las dos las has ganado.

La primera te la echó la Vida, y no fue precisamente generosa con las cartas que te dio, apenas tus Manos y tu Voluntad .

Superaste siendo niño la pérdida de un Padre, conociste por ti mismo el trabajo infantil, sin ningún reconocimiento por parte de tu Padrastro (estos ladrones no hacen más que comer) y tu adolescencia poco más que trabajo te ofreció.

Con la juventud, te llegó el Amor, del que no pudiste disfrutar mucho tiempo, porque una Guerra dijo que tenías que luchar, quizás contra los que tú más podrías identificarte, pero no te dieron la opción de elegir. Tu bando ganó la guerra, pero vosotros todos la perdisteis y sufristeis la postguerra y el “Año del Hambre” .

Mientras tanto tu familia iba creciendo y tú hacías lo único que sabías, Trabajar para ir saliendo adelante. Apoyado y animado por tu Mujer, lograste comprar tu primera casa y como el futuro en tu pueblo no lo veías claro, lo dejaste todo para ir a la Gran Ciudad a preparar el camino para reunir a tu familia y poder ofrecerle algo mejor.

En Madrid, además de tu jornada de más de 12 horas, tenías tiempo de ir acomodando la casa familiar hasta que finalmente la pudiste comprar, y ese patrimonio te ha sido suficiente para no depender de nadie.

Más tarde la vida empezó a ser más amable y vinieron las Vacaciones de verano en la playa, que aunque fuera un poco obligado por tu mujer, tú también disfrutabas.

Y por fin la Jubilación, con tu frase favorita: Quién me iba a decir a mí, que iba a cobrar más de 33 años sin trabajar.

Y te era suficiente con la tranquilidad y gozar con tu Mujer, lo que conseguiste hacer hasta el final, y no parece que eso sea lo habitual.

Por todo esto, yo creo que en tu Partida con la Vida, hay un claro ganador, Tú.

La otra Partida te la planteó la Muerte, cuando, según tú nos contabas, te viste perdido la vez que cruzaste la corriente del río con tu yegua, pensando que si ella pasaba era que se podía. Pero al momento, te dejó a tu suerte y tú creíste que no lo contabas. Pero sí.

La siguiente baza fue todavía más seria. En el frente de Peñarroya recibiste una herida de metralla en una pierna, los enfermeros estimaron que tu caso era cuestión de horas y te dejaron junto a los moribundos, y recuerdo como lo contabas: se murió el de mi izquierda, el de mi derecha y otros, pero como vieron que yo no tenía ningún pensamiento de irme todavía, dijeron, a ver que podemos hacer por él. Y soportando aquellas dolorosas curas, seguiste adelante, ¡¡ porque te quedaban tantas cosas para hacer!!.

Otra vez, lo recuerdo porque nunca llegabas tan pronto a casa y con la ropa y las botas de la obra, te trajeron en un camión porque el edificio en el que trabajabas se había desplomado, pero tú también pudiste evitarlo.

Y por último, cuando ya no tienes demasiado interés por la Vida, la estás haciendo esperar, gracias a tu gran fortaleza, el tiempo que tú consideres necesario.

Creo que esta Partida está ya ganada.

Me pregunto: ¿Qué visión he tenido yo de ti y cómo ha sido mi relación contigo?

Cuando era niño te veía con respeto, pero salvo en momentos puntuales, sí, era respeto, no miedo. Para mi era importante darte el beso cada vez que llegabas de trabajar, en la familia de otra gente esta costumbre no existía.

La relación que tenía contigo no era tan cercana, pero para mí estaba bien. Tú cumplías el rol que tenías asignado, traer el dinero a casa y ser una referencia de respeto y autoridad, esto ahora es completamente diferente, pero quizás tampoco es lo mejor.

Tu preparación para la vida se limitaba a tu propia experiencia y a los valores que te inculcó la abuela Elvira, trabajo, honradez y prudencia. Y eso has sido: lo que antes se llamaba un “Hombre de Bien”.

Cuando estuviste convaleciente en la guerra, te empeñaste en aprender tu solo a escribir, para que nadie tuviera que escribirte las cartas para tu mujer.

En general no eras violento, y salvo el temido “de rodillas en cruz” y tu “cago en la osti” (que significaba que la cosa iba en serio) no es que la convivencia fuera una balsa de aceite, pero para los tiempos que corrían era más que aceptable.

También te supiste ir adaptando a los nuevos tiempos , recuerdo como ya casi con 60 años y después de 12 ó 13 horas fuera de casa, llegabas del trabajo en la obra y te ibas andando otra media hora a Tajamar, porque había una reunión en la que iban a explicar algo sobre cómo educar y comprender mejor a los hijos, o algo parecido, que quizás no terminabas de entender del todo, pero que asumías como parte de tu responsabilidad.

El hecho de haber tenido la mujer que elegiste, también ha sido determinante en tu vida, debido a su personalidad y empuje te ha animado y apoyado a lo largo de vuestro camino, pero quizás también has tenido que luchar contra eso, para reclamar la parte que te correspondía, que en ocasiones quedaba oculta por el gran carisma que ella tenía.

Y en esta última etapa de tu larga Vejez, has conseguido no ser nunca una carga para tu familia, y hacerte muy mayor siempre con una sonrisa y ningún mal modo, incluso en estos últimos días en los que no podemos oírte, nos contestas regalándonos una sonrisa.

Si, Papa, puedes y debes estar satisfecho, aquí estamos, y ahora sí hablo por todos, Tu Familia que te quiere.

Y cuando ya no estés aquí, vivirás en nuestro recuerdo como el gran Hombre que eres.

31-01-2012

Pepe.

ADIOS A AVEPRES MOSTOLES

Continúo con la racha de despedidas y ahora le ha tocado a la Asociación de Vendedores de Prensa de Móstoles. El viernes 5 de Octubre de 2018 y coincidiendo con la celebración del Día del Vendedor de Prensa, tuve la oportunidad de despedirme de los vendedores de prensa y de muchas personas con las que he colaborado durante los últimos 23 años que he estado en la Asociación.

Agradezco a la Asociación y a su nuevo presidente que me permitieran leer el emotivo discurso de despedida que a continuación reproduzco:

Buenas noches a todos:

Agradezco a la Asociación de Vendedores de Prensa de Móstoles y a su presidente Juan Miguel que me permitan dirigirles estas palabras de despedida.

Después de 23 años trabajando en la Asociación ha llegado el momento de decir adiós. Se dice pronto 23 años y a veces tenemos la sensación de que no pasa el tiempo. Cada día nos miramos al espejo y nos vemos igual que el día anterior y así un día tras otro. Los padres tendemos a ver a nuestros hijos siempre igual como si no cambiaran. Recuerdo que mi padre cuando se refería a mis hermanas, que por cierto están por ahí, siempre decía las niñas. Y nosotros los hermanos seguimos llamándolas así: “las niñas”.

Pero cuando reflexionas, cuando vemos fotos antiguas, entonces sí nos damos cuenta cómo pasa el tiempo. Y eso es lo que me ha pasado que he mirado hacia atrás y sí han cambiado muchas cosas, unas para bien, otras para no tan bien.

En 1995 empezaba mi andadura en esta Asociación tras haber dejado de trabajar por cuenta ajena y empezar a dedicarme al comercio familiar de venta de prensa. Me encuentro un colectivo de los quioscos que aunque habían constituido la Asociación con anterioridad estaba sin actividad. No les voy a contar todo lo que hemos hecho en estos 23 años, pues no quiero aburrirles contándoles batallitas, como solemos hacer los jubilados, pero permítanme que si destaque algunos hechos.

En 1995 las normas municipales que regulaban la actividad de
los quioscos establecían una concesión por 5 años. A los cinco años el quiosco que había sido pagado por el quiosquero pasaba a propiedad del Ayuntamiento y no estaba autorizado ni el traspaso ni el subarriendo. A pesar de eso se alquilaban los quioscos, se traspasaban, se vendían de particular a particular aunque el dueño fuera el ayuntamiento. En fin se ejercía esta actividad con la inseguridad de que muchos estaban en situación irregular.

Hablamos con la Concejalía de Asuntos Sociales, que era
quien llevaba entonces la gestión de las concesiones de quioscos y en 1999 se aprobó una Ordenanza que supuso avances pero que se dejó en el tintero cosas importantes, como la publicidad genérica y la ampliación de artículos que se podían comercializar.

En 2003 con la llegada de una nueva corporación, seguimos
trabajando para mejorar la ordenanza, les contamos nuestro proyecto para renovar los quioscos y que éstos fueran financiados por la publicidad, les pedimos que se ampliaran los plazos de concesión y que se abriera la posibilidad de hacer cambios de titularidad durante el tiempo de duración. Comprendieron la situación y con mucho diálogo se superaron las diferencias y aceptaron nuestras peticiones, se regularizaron todas las autorizaciones, se pusieron quioscos nuevos y eso supuso un avance muy importante. Esa ordenanza, que fue aprobada en 2007, ha sido un modelo que se está usando como referencia en muchas ciudades de España.

Y el broche de esa Ordenanza es que incluye a la Asociación de Vendedores de Prensa de Móstoles como miembro de la Mesa de contratación que es el Órgano, formado por los técnicos de diferentes concejalías, que se ocupa de las concesiones, renuncias, cambios de titularidad de los quioscos, lo que supone una muestra de transparencia y un reconocimiento de la labor de esta
Asociación.

Pero no nos quedamos ahí. Llegó la crisis y veíamos que se
cerraban más comercios, que el papel como soporte de información empezaba su declive, que los quioscos de frutos secos desaparecían; y como precisamente la existencia de los quioscos de frutos secos era el obstáculo legal que se nos ponía para seguir ampliando los artículos autorizados para vender, cuando cerró el último solicitamos una nueva ampliación de artículos y servicios que poder ofrecer a nuestros vecinos.

Tardó más de lo deseado en llegar esa ampliación pero al
fin, en noviembre de 2015, con la nueva Corporación que gobierna actualmente el Ayuntamiento llegó esa ampliación.

Entretanto la Federación de Comerciantes, de la que esta
Asociación es miembro fundador, cobra un nuevo impulso con la llegada de una nueva Junta Directiva con su presidenta, Chelo,
a la cabeza.

Este impulso también llega a esta Asociación, que ve cómo la
Federación implica a los vendedores de prensa con el resto del comercio de esta ciudad y le da una mayor visibilidad. Prueba de ello es el acto que hoy celebramos en su tercera edición, y que empezó a gestarse gracias al empeño de CHELO para que hiciéramos alguna
acción de promoción de nuestra actividad y gracias también al Convenio que el Ayuntamiento ha suscrito con la Federación.

La celebración del Día del Vendedor de Prensa de hoy,
que viene precedida por una importante campaña en MUPIS y en prensa local, hace que los vendedores nos sintamos importantes, pone sonrisas en nuestros vecinos y nos anima a seguir trabajando.

Pero la Asociación ha hecho muchas más cosas para defender a
los vendedores de las malas prácticas de los distribuidores y editores. La mediación con éstos, gestionar reclamaciones, el hacer que el vendedor no se sienta sólo son gestiones que también hacemos y que nos produce satisfacción cuando son exitosas.

No quiero cansarles, solamente una cosa más, y con esto termino:
El quiosco está en peligro, el comercio de barrio está en peligro y quiero hacer un llamamiento para que el quiosco no desaparezca, para que el comercio de nuestro barrio no desaparezca.

En primer lugar a los propios quiosqueros y comerciantes, que se modernicen, que estén muy atentos a los gustos de los clientes, que se
adapten a los nuevos tiempos, pero también a nuestros representantes políticos.

Es necesario ayudar al comercio y cuando digo ayudar no es sólo dar dinero, que también. Hay muchas cosas que se pueden hacer que no suponen gasto de dinero extra. Es facilitar su actividad, es tened en cuenta al comercio en las normativas que se promulguen, es conciliar los intereses de vecinos y comerciantes. El comercio hace ciudad y debe ser un aliado natural para hacerla más cómoda y más segura.

En cuanto al quiosco pues termino pidiendo como siempre una
nueva ampliación de productos y servicios. El papel cada vez se vende menos pero el quiosco debe seguir en la calle, la calle es el mejor escaparate y el quiosco ya está en la calle y está regulado. Aprovechémoslo. Dejo a mis sucesores que determinen qué nuevos productos y servicios van a necesitar pero por favor:

No dejen morir al quiosco, no dejen morir al comercio de
barrio.

Buenas noches y muchas gracias.

ADIOS A ANVP

Llegó el día que tenía que llegar. Anoche en Asamblea por multiconferencia se consumó mi dimisión como Presidente de ANVP, dimisión que ya había anunciado a los miembros de esta Agrupación en una carta remitida el pasado 21-09-2018.
A continuación reproduzco la carta enviada:

Queridos compañeros:

Como sabéis en marzo del año pasado decidí jubilarme
anticipadamente y el establecimiento que regentaba pasó a manos de la persona que ha colaborado conmigo durante más de 25 años. Como a muchos de vosotros, el quiosco ya no daba para mantener dos sueldos y estoy contento de que a Sonia, que es la que continúa con la actividad, le vaya bien aunque trabaja mucho y muchas horas.

Sonia me nombró su representante permanente en las
Asociaciones y gracias a eso he podido seguir presidiendo hasta ahora la Agrupación Nacional de Vendedores de Publicaciones (ANVP) y el resto de Asociaciones.

Desde el año 2010 que fui requerido para que se constituyera
ANVP y elegido Presidente, hasta la actualidad he trabajado con ahínco y he puesto todo mi saber y entender al servicio de los vendedores de prensa que he representado. Uno de mis mayores
empeños ha sido tratar de conseguir que las Asociaciones de Vendedores de Prensa marcharan unidas, siendo consciente de que es la única forma de lograr mejoras importantes en la situación de los asociados.

Desde el primer momento tendimos la mano al resto de Asociaciones y eso que en algún caso fuimos recibidos con exabruptos e insidias de quien pone por delante sus intereses personales a costa de la unidad.

Pero eso no me desanimó y me sirvió de estímulo para mantener
contactos con todas las Asociaciones que han querido y establecer canales de colaboración, independientemente de a qué Confederación pertenecían.

Por eso en Julio del año pasado, cuando se constituyó la Comisión Nacional de Vendedores de Publicaciones sentí una gran alegría (aunque yo no formaba parte de la Directiva de la misma) pues se daba un paso muy importante en la consecución de esa unidad de acción tan necesaria.

Ya ha transcurrido poco más de un año y ya está logrando
éxitos impensables antes de su creación. Ya es un interlocutor reconocido y respetado por editores y distribuidores y cosechará éxitos en la medida en que tenga el apoyo sin fisuras de todas las Asociaciones y de sus asociados.

La Comisión ha demostrado su utilidad y su necesidad y a partir de ahora se inicia una nueva forma de trabajar en equipo. Por eso creo que ha llegado el momento para que yo diga “Adiós”, para que gente más joven tome el testigo y continúe la labor emprendida.

En la Asamblea del próximo 26 de septiembre presentaré mi
dimisión irrevocable y dejaré en vuestras manos la elección de la nueva Junta Directiva de ANVP.

Agradezco vuestro apoyo y colaboración durante éstos 8 años y me tendréis a vuestra disposición para responder y explicar cuántas consultas queráis hacerme.

Un abrazo a todos.

RAFAEL ARTACHO

21/09/2018

QUE BUENA ES MI MARI

Mi madre solía decir que qué suerte había tenido con todos sus hijos, que ninguno le había salido descarriado. Tenía la costumbre de hablar bien de cada uno de ellos, pero si estaban ausentes. Si hablaba conmigo me decía, lo hábil que era su Manolo, lo buena que era su Mari, lo dispuesta que era su Carmen que entiende “de tó”, lo cariñoso que era su Pepe, que decía que no se iba a casar nunca porque siempre estaría con ella y lo trabajador que era su Carlos. También me consta que decía cosas buenas de mí a mis hermanos.

No sé si lo hacía conscientemente para que nos sirviera de estímulo pero lo que sí sé es que a veces esos comentarios me producían celos y llegaba a pensar que era menos valorado que aquel o aquella a quien elogiaba.

A veces le hacíamos la pregunta ¿A qué hijo quieres más ?, y ella siempre respondía que a todos por igual y mostrando su mano abierta decía: “ a ver qué dedo voy a querer que me corten”.

Y ante ese argumento todos callábamos dándolo por bueno, aunque en el fondo pensáramos que quería más a los otros.

Pero hoy quiero hablar de mi hermana Mari porque haber crecido en el seno de una familia numerosa imprime carácter. Si además es la hermana mayor y ha nacido en la década de los 40, en lo que se conoce cómo los años del hambre, relatar su infancia y juventud daría para escribir un libro.

A mi hermana Mari le tocó vivir esa época y desde muy niña se tuvo que hacer cargo de los hermanos más pequeños y ayudar en las tareas del hogar que en aquellos años carecía de las comodidades de hoy.

A eso hay que añadir que ya padecía una insuficiencia visual que no se trató de forma adecuada y que durante su estancia en la escuela le faltó la comprensión de las monjas, que la expulsaron porque pretendían que leyera sin acercarse el libro a los ojos, cuando para una persona miope sin gafas eso es pedir un imposible. Es fácil imaginar el daño que esa humillación provocó y lo difícil que puede ser para una niña sobreponerse emocionalmente a ese rechazo.

No es extraño por tanto que cuando hurga en sus recuerdos de infancia y juventud afloren las malas experiencias.

Quizá eso la hizo callada, obediente, y siempre buscando la aprobación de los padres y superiores para evitar cualquier regañina y demostrar que podía ser útil.

Pero detrás de esa apariencia mansa, cuasi sumisa se escondía una personalidad independiente y resolutiva. Y si alguien llegó a pensar que se iba a convertir en una mujer resignada o dependiente y que aceptaría sin rechistar lo que el futuro le deparaba estaba equivocado.

Cuando oyó decir a su padre ¿qué vamos a hacer con esta niña, sin ver? ¿Cómo va a trabajar? Ella demostró que podía trabajar y ser de las buenas.

Cuando veía que sus hermanos se casaban y se compraban un piso ella, aunque todavía no tenía pareja, se compró un piso.

Apenas sin saber leer y escribir se sacó el carnet de conducir haciendo verdad el refrán que dice que “hace más el que quiere que el que puede”.

Se casó, cumplió su deseo de tener un hijo y a pesar de que la miopía no ha cesado en su avance vive la vida con ilusión y entusiasmo.

Cuidó de los padres hasta sus últimos días y se siente orgullosa de haber cumplido el deseo de su madre de no llevarla a una residencia, que tanto temor le producía.

Cuando se marchó la mama asumió su rol y actúa de nexo entre hermanos y sobrinos compartiendo información que nos hace sentir más próximos.

Eso sí, ya no es la niña callada que no habla por no pecar. Ahora lo casca todo y cuando te coge por banda no para de hablar, quizás para recuperar el tiempo perdido.

Pero inspira confianza, es generosa, actúa de buena fe, en resumen una buena persona y que como Chayanne quiere seguir disfrutando de las cosas buenas que tiene la vida.

Por eso yo digo lo mismo que mi madre: “QUE BUENA ES MI MARI ”.