NOCHE DE REYES Y EFECTO MARIPOSA

5 DE ENERO DE 1996

Decía Gabriel García Márquez que “la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”.

Por eso, cuando el paso de los años difumina la memoria, resulta sumamente gratificante rescatar lo que, durante casi un cuarto de siglo, ocurría cada 5 de enero en casa de Manuel y María: el hogar de la familia Artacho Artacho.

Todo comenzó con la iniciativa de mi hermano Pepe y Petra, quienes decidieron inaugurar su nueva casa en Madrid recuperando aquellas celebraciones que hacíamos en casa de nuestros padres. Ese gesto provocó una reacción en cadena, casi como un «efecto mariposa» de nostalgia y alegría.

Las ideas no tardaron en surgir: mi sobrina Mari Paz propuso que cada nieto escribiera sus recuerdos para crear un libro conmemorativo con fotos antiguas; un regalo único para los anfitriones. Mi hermana Carmen se ofreció a preparar la sopa de picadillo que, durante décadas, fue el sello de aquellas cenas. Por mi parte, me encargué de llevar el Roscón para cerrar la fiesta, mientras Pepe anunciaba que él prepararía el chocolate de acompañamiento.

El resultado fue una reunión espectacular con 34 asistentes el 4 de Enero de 2025. No solo rememoramos el pasado, sino que, sobre todo, reforzamos los vínculos con las nuevas generaciones.

Como muestra un botón. Uno de los vídeos que se grabaron una de aquellas noches mágicas.

Los anfitriones además de ricos manjares prepararon distintas actividades:

Se proyectó un video que se conserva de una de las noches, donde se aprecia el momento más esperado: la entrega de regalos. También se proyectaron numerosas imágenes de aquella época que nos hicieron revivir esos momentos.

Durante la velada los anfitriones también organizaron actividades rompehielos que fomentaron la interacción, creando un ambiente relajado y más conectado.

Pero mejor que yo lo explican las imágenes de ese acto y si quieres verlas pincha en el enlace que indico a continuación donde se pueden ver.

En 2026 se repitió la fiesta y con vocación de perdurar en el tiempo.

A continuación, comparto el texto completo del libro de recuerdos. Leerlo, sin duda, mejora la vida que uno recuerda.

Entendemos que habrá diferencias insalvables en muchos sentidos, partiendo de los que no podrán estar de ninguna manera y que recordamos con mucho amor en nuestro corazón: el abuelo Manuel. La abuela María. El tío Manolo. La tía Antonia. El tío Luis. El tío Pedro.

Pero creemos que la gran esencia de esta gran noche no tiene por qué haber cambiado: el estar juntos en familia haciendo de un momento especial, un momento artachamente especial.

Los sobrinos de este señor, nietos de Manuel y María Artacho, fundadores de este gran momento familiar, hemos querido recopilar nuestros recuerdos en este libro, acompañándolo de fotos que hemos encontrado en el baúl de los recuerdos.

Pero no queremos que solo de nuestros recuerdos se llene este libro, por lo que hemos dejado unos espacios en blanco para que todo aquel que quiera, pueda dejar su sentir.


Recuerdos de Manolo (nieto)

No recuerdo el año, pero cuando llegó el famoso roscón que llevaba el tío Rafa a la mesa y el chocolate, como cada año, cada porción se compraba y el que consiguiera la sorpresa se llevaba el bote.

Ese año, llegó un momento que solo quedaban dos porciones y por descarte en alguno de ellos debía estar la sorpresa, decidieron comprarlas pagando 500 ptas. entre el Tío Luis y mi padre Manolo pagando creo 500 pesetas por cada porción, y la sorpresa sin salir. ¿Entonces no había sorpresa ese año?

Si la había, lo que pasaba que el tío Carlos se estaba comiendo su trozo alrededor de la sorpresa sin decirlo, y con toda su parsimonia se levantó y cogió todo el dinero que había en la caja en el bote.

¡No recuerdo lo que paso después! Pero imaginaros las caras y las risas con que nos quedamos todos los presentes.

MANOLO


Recuerdos de Toñi (nieta)

La noche de Reyes ¿qué significó para mí?

Pues nunca me lo había preguntado, pero la podría definir en varias etapas:

Niñez, en esta etapa principalmente era la ilusión por la llegada de los Reyes Magos, jugar con las primas, las actuaciones, los villancicos del abuelo…

Adolescencia: Aquí había varios sentimientos contradictorios. Por un lado esa parte de rebeldía, el no entender por qué tenía que ir, no puedo salir con mis amigos, y por otro lado, la ilusión de ver a la familia, esas reuniones de las chicas en la habitación de Carlos, que ya era mayor porque cenaba en la mesa de los adultos y muchas otras cosas que ya me hacía ser mayor.

Adulta: Aquí ya todo es diferente. Ya las cenas empiezan a ser fuera de casa, me relaciono más con los tíos, empiezo a ir con Rubén y los últimos reyes con Jesús, lo que vuelve a despertar el espíritu de la niñez en mí.

Por tanto, hoy en día, echando la vista atrás, la fiesta de Reyes era una noche maravillosa que hoy en día añoro y que lamento enormemente que mis niños no lo pudieran disfrutar.

Una noche en la que LOS ABUELOS eran las personas más felices al ver a todos los suyos juntos, desde mi padre como hijo mayor, hasta Jesús como miembro más pequeño de la familia en aquel momento….

En resumen, la noche de Reyes era una “Noche de reunión familiar y felicidad”.

TOÑI



Recuerdos de Susana (nieta)

RECUERDO cómo para nosotras la fiesta de Los Reyes no empezaba el 5 de enero. Varios días antes, íbamos a la calle Pedro Laborde a comprar los regalos de los abuelos para toda la familia. Porque la abuela no se olvidaba de nadie, la noche de Reyes todos iban a tener un regalo mínimo, aunque luego nos juntábamos con alguno más. Yo me sentía una mera espectadora escuchando como mi madre, la tía Mari y la abuela pensaban qué comprarle a cada uno y cómo entrábamos tienda por tienda a mirar lo que tenían y elegir cuál era el mejor regalo. Luego llegábamos a casa para envolverlos y ponerles los “carteles”. El día 5 nosotras llegábamos antes y ayudábamos a preparar la casa, la vajilla y el resto de cosas para la cena. Recuerdo como la abuela, como la matriarca que era, lo organizaba todo, nos decía lo que teníamos que hacer cada una, donde estaba cada cosa dando la sensación de que lo tenía todo controlado…como desde luego así era.

Derrochaba energía por todas partes, a pesar de la edad que tenía. Es más, yo creo que rejuvenecía con estos encuentros anuales. Luego, empezaban a llegar todos y la casa se llenaba de alegría, besos y conversaciones en corrillos. Y yo me sentía feliz, porque llegaban mis primas y podíamos ponernos al día y pasar tiempo juntas. Cuando éramos más pequeñas la casa se llenaba de muñecas, incluso algunas muy grandes y la abuela era feliz porque le encantaban, yo creo que se sentía afortunada de tener tantas nietas después de haber tenido tantos hijos varones. El abuelo, aunque se quejaba del dinero que se gastaba la abuela y del jaleo que se montaba, en el fondo también disfrutaba mucho de esos momentos, teniendo a toda la familia reunida. Porque al final, lo que nos queda de las personas que queremos y lo más importante son los recuerdos. Sobre todo, si son BUENOS RECUERDOS.

SUSANA


Recuerdos de Paz (nieta)

Recuerdo la Noche de Reyes con muchísima ilusión.

De la casa baja, recuerdo haber entrado en la sala de estar y ver a mi madre con la tía pegando las estrellas en la capa blanca del rey mago, mirándome en silencio hasta que salí de allí.

Pero la mayor parte de los recuerdos son del piso de los abuelos.

Recuerdo los preparativos de los días anteriores: las compras en Pedro Laborde y Alcampo con la abuela, incluso cuando ya iba en silla de ruedas (que casi no podíamos empujarla cuesta arriba). Desde que tengo memoria, sabía que eran ellas quienes compraban los regalos y no recuerdo creer que los Reyes no eran otros que mis tíos.

Recuerdo limpiar y recoger la casa estando allí con la abuela y la tía Mari. Mi hermana y yo hacíamos cadenetas para colgarlas por el techo del salón y decorarlo de gala. Incluso poníamos los carteles a los regalos viendo como cada vez había más sacos.

Recuerdo la cocina llena de postres, cacerolas y tabletas de chocolate que luego rallábamos para echarlos en la leche y mover, y mover, y mover hasta que espesaba el chocolate.

Recuerdo la cena en la cocina todos los primos juntos, cuando éramos niños y no tan niños, pero juntos compartiendo juegos y emoción porque llegara el gran momento: el de los regalos. Recuerdo comer la sopa de la abuela que, ese día hasta me gustaba.

Recuerdo todos acoplados como podíamos en el salón, cada vez más pequeño porque cada vez éramos más. Había quienes ya tenían su sitio reservado, y había quienes se sentaban dónde y cómo podían, pero todos acabábamos llamando al Rey Mago de turno cantando y haciendo chistes.

El momento de venir el rey mago y repartir los regalos era único. Lo que nunca entendí fue lo del disfraz ¿por qué no parecía un Rey Mago? Cierto que no había bazares chinos aún, pero siempre creí que se podía haber hecho mejor, aunque al final, ese era uno de los encantos del momento, ya por tradición.

Y llegaba el gran momento: “ De los abuelos para la Mari….”, “pero qué Mari?….”, “qué pone aquí…”y así, entre regalo y regalo, el chascarrillo que a todos nos hacía reír.

Yo ya imaginaba lo que iba a pasar, casi los regalos que iba a recibir o incluso los que me iban a gustar, pero daba igual, era un momento tan divertido y especial que lo disfrutaba como si fuera el primero.

Lo que más me gustaba de ese día era que estábamos todos juntos, todos los que éramos en la gran familia Artacho, y que siempre era muy divertido.

Luego quedaba recoger y volver a limpiar, pero había merecido la pena. Había vivido otra gran noche mágica de Reyes.

Es por eso que, volver a juntarnos todos hoy 4 de enero de 2024, tiene para mi, en sí, la esencia de la Noche de Reyes.

Gracias por hacerlo posible Tío! Y gracias Petra por acompañarlo y acompañarnos.

PAZ


Recuerdos de Vanesa (Nieta)

Cómo olvidar esta fiesta tan significativa para mí.

Las fotos muestran recuerdos de ilusión, de impaciencia por saber qué rey mago nos visitaría esa noche.

Recuerdo que desde pequeña teníamos que esperar a salir de la tienda, recoger el roscón gigante en nuestra querida pastelería Blázquez en Móstoles que a la hora que fueras ese 5 de enero había una cola gigante. Pero a pesar de todo cuando llegábamos y nos reuníamos era especial.

Y cómo no recordar las actuaciones que preparábamos mis primas y yo para amenizar el tiempo de espera de los Reyes Magos.

Felicidad, ilusión y alegría son mis recuerdos que quedaran en mi memoria.

VANESA



Recuerdos de Irene (nieta)

Recuerdo juntarnos todas las primas en la cocina y preparar la sopa. La emoción de recibir los regalos al principio y luego preparar los sacos y al elegido. La sonrisa de la abuela y la cara de satisfacción del abuelo.

Siempre me parecía ver venir a los reyes por la ventana. La impaciencia de la llegada de mi regalo y el fin de fiesta tomando el roscón que traía el tío Rafa y del que disfrutábamos hasta del regalito.

IRENE


Recuerdos de Juan Carlos (nieto)

La noche de reyes en casa de los abuelos era algo especial, una tradición propia de los Artacho, que, al menos yo, no he visto en ninguna otra familia. Nos íbamos juntando todos allí, y a no ser que hubiera alguna causa mayor (trabajo del tío Carlos, por ejemplo), no faltaba nunca nadie.

Nos íbamos reuniendo a partir de las 4 o 5 de la tarde, pero el momento especial llegaba a las 00. Ahí encendíamos las bengalas, se apagaban las luces y cantábamos el villancico de ya vienen los reyes. Entonces, aparecía un rey mago con un bolsón negro lleno de regalos y los repartía.

A mí me ha tocado ser el 6º nieto, justo en el medio, 5 por arriba y 5 por abajo, pero cuando tenía 8 o 9 años, aún quedaban 2 por llegar, pues no recuerdo bien con quien, pero nos colamos en la habitación prohibida, la de la tía Mari, que era donde «escondían» los bolsones de regalos, no veas que emoción al verlos, eso sí, no hicimos nada más, ni revolvimos, ni abrimos ninguno, no queríamos fastidiar, la que era para nosotros, la noche más especial del año.

JUANCAR.


Recuerdos de Javi (nieto)

No hay duda de que todos tenemos recuerdos muy emotivos de los Reyes en casa de los abuelos y lo recordamos con muchísimo cariño. Pero no es menos cierto que años más tarde (bastantes), tenemos la gran suerte de poder seguir disfrutándolo en familia con la misma o incluso más ilusión 🙂

No apagarán las luces y esperaremos emocionados a un señ@r de dudosa procedencia con bolsas llenas de regalos, pero seguro que podremos escribir otros momentos muy especiales que recordar.

Disfrutaremos por los que ya no están y disfrutaremos de las nuevas incorporaciones (winwin ^^)

Gracias Petra por estar siempre dispuesta y entusiasmada en colaborar a que te llenen la casa de niños y no tan niños y Papá por darnos ejemplo cada día de lo que es ser buena persona.

Os quiero!!!

JAVI


Recuerdos de Pedro (nieto)

Recuerdo que “Los Reyes” eran un acontecimiento que se preparaba desde mucho antes.

Al principio sólo tenía que buscar juguetes en los catálogos en casa de la tía Carmen, pero muy pronto pude colaborar para que aquella noche mágica se hiciera realidad. Recuerdo acompañar a la abuela a buscar la decoración que yo mismo chincheteaba luego por toda la casa subido a cualquier cosa, y también las compras, y ayudarla a elegir regalos para el resto de primos: “niño, tú que sabes de esas cosas, ¿esto le podría gustar a…?”. La anticipación antes de que llegaran todos los demás era total, con las bandejas con vasos de flan a reposo en la cocina…

Los recuerdos se mezclan con mis nochebuenas, que fueron tantas veces en esa misma casa: el olor a sopa de marisco, a cordero, a bengalas, aquella enorme caja de roscón. La noche brilla en mi recuerdo con las risas graves del tío Luis o del tío Manolo, y con las bromas agudas y subidas de tono de algunas de las tías y de las primas mayores. De fondo, siempre la presencia discreta pero firme del abuelo, la gracia y complicidad de la abuela, la protección atenta de mis padres, los abrazos de Mari Paz y Susana. Ser el pequeño tenía el inconveniente de ser más asustadizo, junto a unos primos que crecían en picardía más rápido que el único hijo único. Y poco a poco recuerdo empezar a captar las preguntas y comentarios incómodos, y que fueron alimentando mi propio criterio.

Tras cierta agitación (supongo que en la controversia de quién se enfundaba el traje), la campanilla anunciaba a los reyes, acompañada de aquel villancico. De inacabables bolsas de basura emergían las ventajas de ser el más canijo, acumulando una montaña de regalos. “Para Pedrito de sus abuelos”. “Para Pedrito de sus padrinos”. “Para Pedrito de sus padres que le quieren”. Realmente fue un gran acierto no atribuir a seres inexistentes lo que personas de carne y hueso, pero tan llenas de magia, lograron construir.

En los últimos años, también recuerdo la expectativa por que llegara un primo más pequeño que yo -¡por fin!-y los esfuerzos para mantener viva la celebración hasta su llegada: ¡menudos tres reyes hicimos Juan Carlos, Javi y yo! Los tres niños cambiamos de lado, porque todo valía para mantener y devolver a los abuelos la ilusión que entre todos nos habíais regalado tantos años. Para los abuelos, lo único fundamental era reunirnos a todos y que aquella noche sirviera para atar lazos de cariño irrompibles. Y su felicidad lo valía todo.

PEDRO



Recuerdos de Carlitos (Nieto)

Hola a todos.

Aún recuerdo con mucha ilusión cuando iba con mis padres a casa de los abuelos a celebrar el día de reyes. Para mí fue muy especial el poder encontrar una familia tan unida que tenía tradiciones tan bonitas como esa. Me acuerdo que cantábamos primero unos cuantos villancicos como: “ya vienen los reyes magos caminito de Belén”, y luego ya salían los primos o tíos disfrazados de los reyes para ir entregando los regalos a todo el mundo; incluidos niños y mayores.

Es una lástima que ese tiempo pasase tan rápido porque ya no va a volver. Pero lo que sí tengo son muy buenos recuerdos y eso va a perdurar toda la vida.

Espero que tengáis una bonita Navidad y un próspero 2025.

Con amor de vuestro primo Carlitos.

CARLITOS



Recuerdos de Mari (hija)

Recuerdo algunos Reyes muy anteriores a los que los demás recordáis. En Antequera, cuando era pequeña; especialmente una vez en que mi tío y sus amigos vinieron a tocar la guitarra y el acordeón a casa. Recuerdo que me regalaran un huevo duro, de los que yo misma vendía, cuando no teníamos nada. Pero más adelante también recuerdo que me regalaran una muñeca y su cuna.

Después en Madrid los Reyes se hicieron importantes cuando mis hermanos se fueron casando y mi madre decidió que, para no pelearse por verlos en Noche Buena o en Noche Vieja, nos reuniría a todos en aquella fecha. En la casa vieja había poco espacio, pero el salón de la nueva permitió que todos los de la familia, cada vez más grande, nos juntáramos.

Recuerdo ir a comprar regalos con la abuela y que mandara al abuelo a por lo que le iba faltando a recados. Y en los días de reyes recuerdo ayudar a preparar todo antes de irme a trabajar y volver después para seguir ayudando, por lo que nunca pude ir a ver la cabalgata con mi marido y mi hijo. Pedro me llevaba en coche y allí hacía flanes para todos. Los abuelos compraban en Pedro Laborde y la abuela hacía sopa de pescado, pavo o cordero y ensaladilla rusa. Y yo ayudaba a todo ello, además de a recoger después.

Recuerdo que uno de mis hermanos se disfrazaba de Papá Noel en mi habitación de la casa nueva, de cualquier manera. Todos nos sentábamos en el salón esperando a que viniera el rey.

Mi madre quería juntarnos y yo, que siempre me han dicho que no valía para nada, quería demostrar que valía para todo, haciendo todo lo mejor que podía. No todo el mundo llegaba a la hora, y algunas hasta venían de morros y querían irse temprano, después de mucho trabajo. Pero de ver feliz a mi madre yo ya era feliz.

MARI


Recuerdos de Carmen (hija)

Recuerdos, tengo muchos recuerdos de aquellos días de Reyes tan bonitos que vivimos y que ahora, al pasar el tiempo, los encuentro maravillosos. Un gran recuerdo que mis padres hicieron para que pudiera perdurar en nuestro recuerdo o así lo veo yo, porque así ha sido.

Lo primero que me viene a la cabeza es cuando entrábamos en casa y todos nos íbamos derechos a la cocina porque allí estaba mi madre y allí íbamos a parar todos juntos. Llegábamos con aquel olor tan rico que echaba la sopa de picadillo en el fuego o el olor del chocolate haciéndose.

Qué gran trabajo hicieron nuestros padres, y a las pruebas me remito, que hoy después de los años que hace que ya no están con nosotros, los hermanos estamos más unidos que nunca.

Recuerdo también el trajín de la comida llevando y trayendo platos, los niños comiendo en la cocina, todos en armonía y hablándose a la vez, ¡qué recuerdos tan bonitos! Recuerdo a los adultos en la mesa grande intentando arrimarnos unos a otros para que pudiéramos sentarnos todos en las mesas, porque había varias mesas claro.

Y él no va más de la noche era, como es natural, la llegada del Rey Mago. La mayoría de los niños sabían ya quiénes eran los Reyes Magos claro, pero les hacía mucha ilusión y alegría, la sorpresa de ver qué es lo que les iban a traer. Y allá que se presentaba el Papá Noel de turno o el Rey Mago que bien podían ser Pepe, Rafa o Luis. Recuerdo que a Luis le pusimos una barba con papel higiénico y celo que con el sudor se le mojaba y se le caía constantemente, lo que sirvió para reírnos un rato también. Pues allí que estaba el Papá Noel o el Rey Mago cargado con su bolsa grande de la basura llena de regalos y juguetes y todavía recuerdo con mucho cariño como Javi, la Irene, Pedrito que era de los más pequeños lo miraban embobados. Qué caras más graciosas, nunca se me olvidará.

Ah! se me olvidaba, la entrada del Rey Mago era triunfal. Se apagaban las luces, se encendían las bengalas y se recibía con un aplauso y bueno la verdad que el papel de los Reyes era muy simpático.

Una vez repartidos los regalos, unos más contentos que otros como suele pasar, llegaba el chocolate y el roscón que llevaba nuestro hermano Rafael. La sorpresita del roscón la sorteábamos poniendo veinte duros cada uno y al que le tocará se la llevaba la sorpresa y el dinero.

Después de los regalos pues a comentar las cosas, las anécdotas, la alegría de los regalos recibidos y demás y después pues poco a poco todos nos íbamos marchando, como se suele decir, cada mochuelo a su olivo.

CARMEN



Recuerdos de Rafa (hijo)

RECUERDO a la abuela María preguntándome con ilusión qué día iba a pasar con ellos.

Aquellas eran mis primeras Navidades que no pasaba la cena de Nochebuena en casa de los abuelos, pues acababa de casarme y ese año la pasaríamos con la familia de mi esposa, Rafi.

Desde que el tío Manolo se casó, la Nochebuena siempre se celebraba en casa de los abuelos, y la Nochevieja, en casa de los tíos Manolo y Antonia. Después cuando se casó la tía Carmen pasaban la Nochebuena con la familia del tío Luis. Fue entonces cuando la abuela me dijo, con esa mezcla de firmeza y ternura que la caracterizaba, que no importaba cómo nos organizáramos las demás fechas: ella quería reunirnos a todos al menos una vez. Y así, la noche de Reyes se convirtió en «su noche», en nuestra noche.

Así nació esa maravillosa tradición que, durante veinticinco años, logró juntar a toda la familia en una de las noches más mágicas del año. A pesar de sus recursos limitados, la abuela se convirtió en nuestro Rey Mago particular. Con la inestimable ayuda de sus pajes, Carmen y Mari, se las ingeniaba para que nunca faltaran regalos para nadie. Ni siquiera la incorporación de nuevos miembros a la familia, ni el reto logístico de acomodar a más de treinta personas en una casa corriente, fueron obstáculos para que esta celebración perdurara.

Pero lo mejor de todo era la magia que se respiraba en cada rincón. Los nietos fueron quienes, con su ilusión y sus caras de asombro al recibir los regalos de manos del Rey Mago, elevaron la fiesta a algo inolvidable. Esa alegría, esa emoción pura, es algo que llevamos en el corazón para siempre.

RECUERDO también la sonrisa del abuelo. Aunque no participaba mucho en la organización, bastaba con mirarlo para saber que era feliz viéndonos a todos juntos, celebrando, riendo, compartiendo.

Gracias, hermano Pepe, por traer de vuelta este espíritu y por rememorar en tu nueva casa esas noches tan especiales. Que esta nueva etapa en tu vida esté llena de felicidad, paz y éxito. ¡Te lo mereces!

Con todo mi cariño, tu hermano, Rafa.

RAFA


Recuerdos de Pepe (hijo)



Recuerdos de Carlos (hijo)

Recuerdo…, y muy bien, cuando los reyes me trajeron aquel enorme y maravilloso scalextric en la casa baja. Me obligasteis a meterme en la habitación de los padres porque venían los Reyes. Y cuando salí y vi aquella enorme caja, me convertí en el niño más feliz del mundo. Hoy miro atrás y veo tantos 5 de enero con tantas situaciones distintas, pero todas con la única felicidad de ser felices esa noche de los Reyes Magos. Recuerdo ver la cabalgata de Reyes con mis hijos y después irnos con Pepe, la Jose, Irene y Javi a Vallecas a celebrar la noche. Creo que entre todos hemos conseguido celebrar año tras años una bonita escena de ilusión.

Ver crecer a nuestros hijos año tras año, como cambiaban los regalos, mis grabaciones con la cámara de video que me trajo Luis de Canarias. La Antonia sentada en la silla, los sacos grandes y negros llenos de regalos, lo mal que lo pasé el año que me tocó a mi vestirme de Papa Noel, yo no tengo arte para eso. Los demás si lo hicisteis muy bien.

Creo que la ilusión hace el milagro. Aunque conmigo no pudo. Jiji. Disfrutaba más mirando al Papa Noel, las muñecas que cada año eran más grandes y hacían más cosas, el salón lleno de papeles rotos de los regalos, y para acabar la noche, mamá y la Mari removiendo el chocolate en el fuego, y Rafa sacando el roscón, con la suerte de que siempre lo pagaba él, no había que esperar a la figurita.

CARLOS




GRACIAS ABUELOS